Fragmento de Protágoras de Platón


“…los que llevan las enseñanzas por las ciudades, vendiéndolas y traficando con ellas, ante quien siempre está dispuesto a comprar, alaban todo lo que venden. Mas, probablemente, algunos de éstos, querido amigo, desconocen qué, de lo que venden, es provechoso o perjudicial para el alma; y lo mismo cabe decir de los que les compran, a no ser que alguno sea también, por casualidad, médico del alma. Por lo tanto, si eres entendido en cuál de estas mercancías es provechosa y cuál perjudicial, puedes ir seguro a comprar las enseñanzas a Protágoras o a cualquier otro.

Pero si no, procura, mi buen amigo, no arriesgar ni poner en peligro lo más preciado, pues mucho mayor riesgo se corre en la compra de enseñanzas que en la de alimentos. Porque quien compra comida o bebida al traficante o al comerciante puede transportar esto en otros recipientes y, depositándolo en casa, antes de proceder a beberlo o comerlo, puede llamar a un entendido para pedirle consejo sobre lo que es comestible o potable y lo que no, y en qué cantidad y cuándo; de modo que no se corre gran riesgo en la compra. Pero las enseñanzas no se pueden transportar en otro recipiente, sino que, una vez pagado su precio, necesariamente, el que adquiere una enseñanza marcha ya, llevándola en su propia alma, dañado o beneficiado.”




lunes, 24 de noviembre de 2014

LA RUBIA DE LOS SERVICIOS.



“Cuidado si vas solo al servicio del colegio, podrías tener una desagradable sorpresa”.

En Brasil todo el mundo conoce la historia de “La rubia de los servicios”.

La leyenda urbana se originó hace más de cien años. La muerte, en 1891, de la joven aristócrata Maria Augusta es el origen de este “cuento de miedo”.

Cuando tenía 26 años murió, en París, según unos de neumonía y según otros de rabia.

Dice la historia que un espejo se rompió en la casa de sus padres en Guaratinguetá en el mismo momento de su muerte. Su  acta de defunción desapareció en el cementerio y hoy no pedemos saber la verdadera causa de su muerte.

Para llevar su cadáver a Brasil le metieron dentro del tórax algunas joyas y objetos de valor y taparon con algodón su nariz y su boca. Pero en el viaje todo esto fue robado.

Durante un tiempo el cadáver permaneció en una urna de cristal expuesto al público sin ser enterrado.

La casa donde nació acabó convirtiéndose en una escuela. Muchos testigos dicen que la ven vagando por los pasillos y entrando en los servicios a beber agua del grifo.

Por tanto en mi escuela de Recife iban muchos compañeros a los servicios en grupos.


En caso de ir solo es posible que te mees de miedo.



Maxuel. IES Rey Pelayo

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